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David, El Dulce Cantor De Israel

07 Jan 2009 Publicado por en Eventos, Predicaciones | 8 comentarios

Muchas veces nosotros pensamos y escocemos las cosas que nos parecen que son mejores.Pero ante los ojos de Dios, pueden que no sean las cosas mejores. En el mundo han nacido miles y miles de seres humanos. Algunos en una cuna noble, algunos en familias poderosas. Pero muchos en familias insignificantes, como el caso de David que nace en una familia sencilla en Israel.

Cuando el habla en el Salmo 51 el declara una verdad que para muchos es bastante fuerte. El dice “En pecado Yo fui Concebido. En iniquidad, Mi Madre me concibió en pecado.

Algunos piensan que David era un hijo bastardo de Isaí. Y por eso era el pequeño que mandaban a cuidarlas ovejas de la casa.

Un día Samuel estaba llorando a Saúl, y Dios le dijo: “¿Hasta cuando vas a seguir llorando a Saúl ya que yo lo he desechado? Ve a la casa a la familia de Isaí y úngeme al que yo te diré.”

Aquel profeta dijo: ¿Como voy a ir? Si Saúl lo sabe me va a matar.Dios le dijo: “Di que vas a ofrecer sacrificio.” Samuel fue a la casa de Isaí y le dijo “Llámame a tus hijos.”

Isaí llamo a sus siete hijos.

Cuando entro el mayor, el primero Samuel dijo: “De cierto este es el escogido de Jehová.”

Preparo el aceite y lo iba a derramar cundo la voz de Dios le dijo: “Detente, no es el. Porque Jehová yo no miro lo de afuera sino lo de adentro del ser humano.”

De pronto, paso el segundo hijo. Y Samuel dijo: “De seguro que este es el ungido del Señor.”

Y Dios le dijo: “¡No!,tampoco es el.”

Sucesivamente empezaron a pasar los siete hijos.

Cuando termino de pasar el séptimo hijo, Samuel le pregunta a Isaí: “¿No tienes otro hijo?”

Isaí le dijo: “Si”

“Tengo al pequeño.”

Déjenme imaginar: No me pidan el verso, quizás dijo: “Tengo el que me da vergüenza porque es un hijo que tuve allí, pequeño y no es como estos siete. Pero Lo tengo cuidando las ovejas.”

Samuel le dijo: “Manda a traerlo.”

Fueron a traer a David.

David venia del campo de cuidar ovejas y cuando el joven David entro a la casa de Isaí , el profeta Samuel oyó la voz de Dios le dijo: “ Levántate y úngelo porque este es el que yo he escogido.”

Tal vez David nunca se lo imaginó. Tal vez en su mente David era desechado por sus hermanos quien no lo querían. Se ve que lo regañaban, se ve que le decían soberbio.

Pero cuando David estaba con las ovejas, David que no tenía el amor de sus hermanos , tal vez se sentía rechazado hasta cierto punto, el encontró a alguien quien no lo rechazaba.

El encontró que había alguien quien lo amaba profundamente. Que allá en medio de ese rebaño empezó a cantarle al Dios del cielo. Empezó a conocer que hay un Dios en el cielo que no mira como tu padre mira, que no mira como tu madre mira, que no mira como tus amigos miran, que te mira con ojos de amor y ojos de misericordia.

Ese Dios le empezó a revelar cosas maravillosas.

Un día David empozo a cantar y agarro su arpa y empezó a decir: “El Señor es mi pastor y nada me faltara .“

Cuando el entro en ese momento de adoración y exaltación a Dios un oso o un león se había llevado una oveja eran las ovejas de su padre .

Cuando David vuelve del éxtasis de adorar a Dios se da cuenta que falta una oveja y se da cuenta que hay pisadas de león o de oso que se han llevado la oveja.

Y David dijo a Dios: “Dios por adórate me han robado una oveja.”

Pero Dios le dice: “¡Yo estoy contigo! ¡Levante y ve detrás de ese león y de ese oso!”

David cuenta en su testimonio que se levantaba iba detrás del loen o del eso y cuando lo alcanzaba le decía: “¡Devuélveme la oveja o te mato!”
Sus manos recibían unción de lo alto.

Su corazón era un corazón aguerrido, valeroso, potente para rescatar las ovejas.

Nadie lo sabía pero sus manos habían matado leones y habían matado osos porque conocía al Dios cuyo poder y fortaleza viene con la unción del Espíritu Santo.

Están eran las experiencias de David. Era su manera de conocer a Dios. El tenia a alguien quien estaba con él en cada momento.

La historia dice que un día Israel entro en guerra.

Los hijos de Isaí fueron llamados al ejercito y aquellos soldados salían a enfrentarse a los Filisteos.

De repente, un hombre como de unos 3 metros de alto, fuerte, aguerrido, varón de guerra, empezó a insultar a los escuadrones de Israel.
La Biblia dice que salía por 40 días y decía: “Denme un hombre que pelee contra mí. Un hombre que si es capaz de vencerme nosotros los Filisteos seremos siervos de Israel pero si yo lo venzo ustedes serán nuestros siervos.
Cualquiera que miraba aquel hombre de 3 metros aproximadamente de alto, cuando miraban su lanza, sus armas, sentía temor.

Todo el ejército de Israel cuando lo veían decían: “ WOW!” ¡Que grande ese hombre!. ¿Quién puede pelear contra él? ¿Quién podra destruirlo?

Todos lo veían hacia arriba.

Un día Isaí le dijo a David: “Ve a ver cómo están tus hermanos. Llévales quesos y pregunta como está la batalla”
Aquel muchacho llevo quesos al ejército de Israel. Ese joven sabía amar a Dios. Ese joven sabia que Dios era grande en poder y misericordia y cuando llega al campo de batalla escucha lo que aquel gigante dice y se siente ofendido.

¿Cómo es posible que ese hombre insulte los escuadrones de Israel?

David se acordó del oso, el se acordó del león.

Todos en el ejercito decían: “Que grande es ese filisteo.”

Pero ante los ojos de David había alguien más grande que ese filisteo, había alguien más poderoso que ese filisteo. Había alguien que sus ojos no podían ver la dimensión de grandeza que tuviera.”

David empezó a preguntar y dijo: “¿Porque dejan que insulte a los ejércitos del Señor?”

David averiguo que el rey había ofrecido regalos y premios al que lo venciera.
David dijo: “Yo voy a ir a pelear.”

La historia dice que le pusieron la armadura de Saúl y probó caminar y no podía porque no se puede vencer con armas humanas.

Porque está escrito “No es con fuerza, ni con espada, sino con el poder del Espíritu Santo de Dios.”

No es con inteligencia, no es ni siquiera con habilidad es con la unción maravillosa del Espíritu de Dios.

David le dijo a Saúl: “Sabes que rey: Yo no puedo caminar con esto. Déjame ir a pelear.”

Usted ya sabe la historia: Aquel gigantón cuando lo vio lo menosprecio porque dijo: “Es un muchacho, no va saber pelear, no sabe nada.”

Luego le dijo: “Te voy a deshacer, te voy a cortar la cabeza, voy a dar tu carne a las aves del cielo.

El gigante le quiso meter miedo a David pero David dijo: “ Miedo a mí! Yo que estaba en el secreto de Dios! ¡Yo que estaba en la presencia de Dios he aprendido a no temer! ¡No tengo temor!

Amados hermanos cuando Jehová esta en medio nuestro, el Dios todo poderoso:

¿Quién contra nosotros?

Si algún enemigo se levantara: Poderoso es Dios para destruir toda fuerza del enemigo.

Ante los ojos de Israel Goliat era grande , pero ante los ojos de David era un enano.

David dijo: “¿Te parece grande Goliat?”

Y alguien dijo: “Si, qué grande es.”

Y David dijo: “¡No conoces al grande! Si conocieras al grande mirarías que pequeño es ese Goliat!”

Yo no sé cual sea tu problema, yo no sé cual sea tu necesidad, yo no sea cual sea el Goliat que te está atacando. ¿Quizás lo veas grande? Pero esta tarde aquí está El verdadero grande, aquel que está sentado en el trono, aquel que tiene el estrado de sus pies sobre la tierra . Ese es el verdadero grande.

Grande es aquel que hizo el cielo y la tierra.

Grande es aquel que nació en Belén.

Grande es aquel que llego a la cruz del calvario y dijo: “Consumado es. Yo tengo las llaves de la muerte y el reino, y puedo salvar, y puedo sanar, y puedo resucitar al ser humano.”

La batalla comenzó. David corrió al arrollo y cogió cinco piedrecitas. Goliat cogió su lanza pero aquella onda de David, aquel brazo de David, la empezó a mover una unción poderosa.

Cuando aquel jovencito comenzó a mover su brazo el Espíritu Santo sincronizo la piedra. El Espíritu Santo dijo al ángel que estaba allí: ”Cuando suelte la piedra se las incrustas en la frente a ese enano que está enfrente de David.

Cuando David soltó la piedra aquella piedra se incrusto en la frente de Goliat y el que el hombre creía que era grande cayó desplomado.

David demostró algo: David le hizo saber a Israel que lo que los ojos ven no es cierto, que lo que los sentidos ven no es cierto. David le hizo saber a Israel que él no caminaba por lo que veía o por lo que sentía sino por lo que sentía en su corazón: El sabia que Dios estaba con él.

Yo te invito a que no cantes y alabes por lo que ves o lo que sientes sino porque lo que crees en tu corazón porque contigo esta el Grande, el Todopoderoso, el que está sentado a la diestra del Padre.

No importa cuántos Goliat hayan si esta noche le alabas, si esta noche lo bendices, si esta noche te das por entero y le proclamas grande a Él, todas las cosas serán pequeñas delante de sus ojos y de su presencia la unción puede descender y su mano se puede extender y un milagro puede suceder en tu vida, porque aquí vamos a adorar y a bendecir al Grande.

Vamos a unir nuestra voces para proclamar que Dios es grande, que solo El es digno de ser alabado, que El es digno de ser bendecido, que es poderoso , que es digno que se mueve en medio nuestro.

Aquel que está en el trono y al cordero sea la gloria, la alabanza, el poder, hoy y siempre.

¡El es el verdadero grande!

Dr. Otto Rene Azurdia


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